Dativo Velasco

La poesía abre una ventana de mirada introspectiva al alma y una visión de horizontes variados vividos y por vivir

  

Campo Grande

  Valladolid tiene un vergel,
su Campo Grande, naturaleza viva, pulmón
y recreo para grandes y chicos.
  Un poco de su espacio placentero
en el vuelo de estos versos.

PRIMAVERA EN EL JARDÍN

  Se hace nido de amor la Primavera,
caricia que embelesa el sentimiento,
la vida es esa flor de su pradera,
que nace y crece fiel a su momento.

  Juventud en la llama revivida
de colores de luz y de alegría;
el cauce de sus besos nos convida
a su don natural de la armonía.

  Es la novia colmada de esperanza
con su primer amor ilusionado
el sentirle querido en alianza
a un futuro pasar apasionado;

  como el río que corre en la crecida,
arrastrando más vida por el giro
del día en cada nueva amanecida,
que se une al tiempo con impar suspiro.

  Y así, todo aparece en el espejo,
lo que se va y lo que viene luego
en la gama continua del reflejo,
donde mirarse en singular apego.

  Tras el Invierno su rostro aterido,
sombrío, destemplado en solanera,
pero le cede el paso al recorrido
que se llena de luz con Primavera.

  Es aquí, donde el Campo Grande tiene
un vergel para encender su encanto
y recrearse así, siempre que viene
a traernos la flor del bello canto.

  Por paseos que cruzan las veredas,
iremos recordando de la mano,
ella sus besos por las arboledas,
yo mis pasos del amor lejano.

  Abriremos los ojos y rincones
donde la vida tiene su sentido,
donde habitan y bullen sus razones
en el concierto del clamor vivido.

  ¡Y de que forma todo resplandece!
pasión en donde el tiempo se complace;
el gozo de la gente y cuanto nace,
cuanto aquí se mueve y acontece.

  Palomas hay picoteando el suelo,
los pavos reales abren su abanico,
los pájaros recrean su revuelo
y los patos aplauden con el pico.

  Unas ardillas trepan a sus nidos,
unos gorriones beben en la fuente,
no lejos unos cisnes presumidos
pasean por su río, lentamente.

  Miran al sol los árboles esbeltos,
se acarician las ramas de sus brazos,
son sus troncos vigías desenvueltos
que guardan la memoria en sus regazos.

  Las alfombras con sus tonos verdosos
se lucen y enaltecen la elegancia
de las rosas en colores vistosos,
dejando por el aire su fragancia.

  Lugares que le brindan el sosiego,
al placer de sentirse confortado
con descanso puntual y pasajero
en un banco romántico apartado.

  Esta tarde es tarde marinera,
la barca del Catarro tiene cita
con la gente menuda que le espera
para iniciar su ruta favorita.

  La luna se posó una noche clara
en el espejo del estanque manso
cuando acababa de empolvar su cara,
y se quedó prendida en el remanso.

  En la Plaza de frondas galanuras,
la Pérgola se siente enamorada
de una Fuente de artísticas figuras,
rebotando el agua en la cascada.

  Y las estatuas en sus pedestales
testigos ciertos de las primaveras;
¡cómo se van al fin con credenciales
por no volver de nuevo forasteras!

  Un día en que la lluvia sonreía
deshaciendo el azúcar de las nubes,
en la arboleda del cielo amanecía
Trayendo golondrinas y querubes.

  En este adiós, jardín de los ensueños,
no acabaría aquí cuanto dijera
de alabanza; pues tales sus empeños
que no querrá marchar la Primavera.

 

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Campo Grande Valladolid

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