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VALLADOLID VIBRA EN LA CALLE CLAMOR Y CANTO DE SU SEMANA SANTA
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Ilustraciones Miguel Angel Soria
No son, Señor, estas palabras mías,
que quiero conformar en unos versos,
la pretensión de alarde y poesía
para justificarme en este intento
de hablar de ti, de tu Pasión y Muerte,
porque el tiempo llegó en la fecha exacta
a decirnos que toca nuevamente
este clamor de la Semana Santa.
Volver así, henchidos de tus hechos,
al darnos de nuevo los sonidos
que se hacen salmos de tu Voz de lejos
y sentimiento de poder oírlos.
Por lo demás, Señor, todo es dichoso,
cuanto a de acontecer de tu memoria,
procesiones y actos fervorosos
con sermones que tu Calvario entrona.
Por los caminos donde el tiempo va,
se han juntado las almas de la Historia
con sucesos de Divina Majestad
y eternos altavoces de tu Gloria.
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Dos milenios pasaron de tu Nombre,
gran parte del mundo sabe tu Credo
con el destino de tu Vida entonces,
para acudir al paso de tu encuentro.
Se han abierto las puertas de los templos
y en la entrada la espera de los fieles
con los Pasos en el umbral dispuestos
a salir de paseo con la gente.
a lucir su esplendor protagonista;
el pálpito especial en el anhelo
que provoca su presencia eximia
al poderles admirar de nuevo.
Valladolid está en la calle, vibra,
trasnocha, es un templo, no descansa,
la gente visita iglesias, admira
sus procesiones de Semana Santa.
Viven las almas en la Pasión sumisas,
entre las tallas y melancolías
que les transportan al recogimiento,
en un abrazo de especial respeto.
El silencio habla, la voz se calla,
porque así se oyen mejor los gritos
de dentro, del Calvario en la semblanza,
que también el dolor tiene su ruido.
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Por doquier va caminando el fervor,
se disculpa el sosiego, los tambores
le aplauden con redobles de ilusión
y las trompetas palpitan sus sones.
Colorido de capas, capuchones,
mantillas, luces, flores, maravillas
del talento y belleza que unos hombres
tallaron en sus esculturas vivas.
Maestría de sus pasos señeros:
El de Jesús atado a la columna..
La quinta Angustia, El Descendimiento,
¡Cristos y Vírgenes en sus figuras!
Inmortales en los podios del tiempo,
genios fueron con su fe y con su vida
por las quimeras de su arte egregio
que ya la humanidad no las olvida.
Juan de Juni, Alonso Berruguete,
Pedro Rivera, Gregorio Fernández;
los ángeles les parecieron obedientes,
el Mundo y hasta el Cielo les aplaude.
Los días son uno mismo, que sigue
tras estos Pasos por calles y plazas
y tanto gozo no puede extinguirse
sin el Sermón de las Siete Palabras.
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Señor: Si siete dijiste en la Cruz,
se oyeron con Amor de tu legado;
dolorido te hallabas y sangrando
por el Cuerpo y el Alma de tu Luz.
Triste sentencia en tu situación
de ser el Cristo Redentor y hombre,
sufriendo como tal con tu dolor
el Calvario y la Muerte en aquel Monte.
Tus palabras Señor, desde los clavos,
apenas si podías balbucearlas,
pero con tanta fuerza resonaron
que todavía viven en las almas.
Así, quisiera que en mi cuenta de haber,
si nublado el camino de mi albergue
peregrino, con el báculo y la sed,
llegar a tu morada sin perderme.
ír tu Voz, sublime Poesía,
en el Poema tuyo, sin igual,
gravado en lo más hondo de la hombría
desde el fulgor de tu Divinidad.
Y dijiste Perdón, primeramente.
-"Perdónalos, Señor, porque no saben.."
No saben.. no, pero Tú si que quieres
perdonarlos desde el Amor que esparces.
Y de nuevo el Amor en la promesa;
muy cerca con el malhechor contrito,
no le falla Jesús, es su Grandeza:
-.."estarás conmigo en el paraíso".
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Y tu Madre te mira amorosa
el discípulo Juan con ella al lado:
-"..ahí tienes a tu hijo.." ahora,
-"..í tienes a tu Madre" ¡Que regalo!.
¡Qué amor filial sin reserva, qué entrega
a la Madre ya de todos en Juan;
Hermanos en fe y maternidad nueva,
en el nuevo Padre que por ti nos das!.
Amor al Padre, Amor, como un grito
lastimoso al sentirse tan triste:
-".. ¿Porqué me has abandonado? le dices,
le suplicas: - ¡Dios mío, Dios mío.."
Tienes sed y reseca la garganta,
sed de vida, por dar la que se va;
del agua del bautismo en tus lágrimas
-"Tengo sed". Nos dejaste tu heredad:
Sed de vivir y de felicidad,
misericordia, caridad, amor;
de compresión, de trabajo y de paz,
sed y hambre de fe, y de perdín.
Viniste a cumplir en sacrificio,
morir por la salvación de los hombres
y en esta hora: -"Todo está cumplido.."
como Mesías en tú propio nombre.
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Allí, tu Vida y Muerte, tu ímpetu,
la Comunión sin fin, gloriosa y plena
con el Padre; tu camino, tu entrega:
-"..en tus brazos encomiendo mi Espíritu.."
Cerrará la tarde al abrir la noche
los resplandores del fervor sereno,
brotando del alto a los corazones
con especial mirada desde el Cielo.
Y ahora los momentos del adiós,
arropados por la fe y el sentimiento,
para vivirlos en la exaltación,
ahitos, también, de emoción por dentro.
Cristo vuelve a casa, clavado en la Cruz,
El Hece Homo, Jesús Nazareno,
Cristo del Perdón, El Descendimiento,
Cristo Yacente, Cristo de la Luz.
Vuelven las Vírgenes con su penar,
con su Amargura, con sus Dolores,
con todas sus Angustias, con su Piedad,
oyendo voces de los corazones;
mientras reviven en el umbral
los gozos de gloria y de esperanza,
en emotiva y entrañable llegada
con broche de oro la Salve final.
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