Dativo Velasco

La poesía abre una ventana de mirada introspectiva al alma y una visión de horizontes variados vividos y por vivir

  

POR EL CAMINO A BELEN - CUENTO CANTADO DE NAVIDAD EN CLAVE DE AMOR

(Música de villancico)

Eran cuatro los amigos
que vivían allá lejos,
en un Distrito del Cielo
y en el barrio de San Pedro.

Eran los cuatro angelitos
bailando de la emoción
porque allí fue un mensajero
y les dejó una misión:



San Pedro:
-¡Iros, iros, iros,
pero iros al vuelo,
iros a la Tierra
que hay un gran suceso!

Después de este escueto encargo
tuvo que ausentarse al punto
y tuvieron que quedarse
sin saber más del asunto.

Como no tenían móvil
ni teléfono de casa
no supieron si marcharse
o esperar a ver que pasa.


Los angelitos:
-¡Pero, pero, pero,
puede ser muy serio
y por si las moscas
no perdamos tiempo!

Al final de su destino
muy a gusto se encontraron,
como niños con juguetes
aunque un tanto despistados.


Muy cerquita del desierto
divisaban las palmeras,
las pirámides también
y la montañas de arena.



Los angelitos:
-¡Puede, puede, puede,
que sea un buen sitio
porque hay pocos coches
y está muy tranquilo.

Estaban los angelitos
en una Noche muy Buena
muy contentos en su carpa
y abundante fue la cena.

Los pastores que pasaban
les dieron las buenas noches
y además les entregaron
unos dátiles pal postre.



Los angelitos:
-¡Gracias, gracias, gracias
por tan dulces dones
y otra vez que vengan
tráigannos turrones!

Les dijeron los pastores
que tuvieron buen oído
y tenían que contarles
lo que oyeron de camino:

-La gente cuchicheaba
en las puertas de sus casas
porque estaban los romanos
patrullando por las plazas.



Los angelitos:
-¡Anden, anden, anden,
que estamos nerviosos
por saber que pasa
en estos contornos!

-En una casita cerca
donde habitan sus vecinos
aseguran que esta noche
ha nacido un nuevo niño.

- Dicen que el padre es José
y su oficio carpintero,
que se casó con María
la buena moza del pueblo:



Los angelitos:
-¡Digan, digan, digan,
dígannos más cosas,
que vamos volando
como mariposas!

- Las Escrituras antiguas
que las dejaron sus viejos,
cuentan que vendrá este día
para reinar en el Reino.

-Dicen que ya lo anunciaron
los generales del Cielo,
para extender por el mundo
lo que sería su Credo.



Los angelitos:
-¡Vamos, vamos, vamos,
vámonos cuánto antes,
que hay que ver al niño
y algo hay que llevarle!

Muy contentos los pastores
les dejaron los zurrones
para que en ellos pusieran
algún pañal y ropones.

Con las ganas que tenían
se miraron presurosos
y dijeron: ¡Qué nos vamos
todos juntos con vosotros!



Angelitos y pastores:
-¡Todos, todos, todos,
no lleguemos tarde,
que estará dormido
y ha de despertarse!

Recogieron cuatro cosas,
juntaron a los corderos
y al formar la caravana
hasta los perros corrieron

La noche que estaba clara,
Con estrellas y con Luna,
les alumbraba el sendero
para no perder la ruta.



Angelitos y pastores:
-¡Bueno, bueno, bueno,
que es buena la hora
y estamos a un paso
detrás de esa loma!

Según iban de camino
vieron de pronto un lucero
que lucía muy brillante
y le siguieron ligeros.

Muy cerquita de la casa
unos camellos estaban
con las jorobas repletas
de alforjas y grandes cajas.



Todos:
-¡Ale, ale, ale,
cuántas cosas buenas
le traen al niño
esta Nochebuena!


-¡Qué gente tan importante
la que viene a visitarle,
con ropajes tan brillantes,
con coronas y con pajes!

Son los Reyes del Oriente
que llegan desde muy lejos,
pues el niño que ha nacido
es Jesús el Nazareno.



Todos:
-¡Claro, claro, claro,
esto es un milagro
y ahora venimos
para celebrarlo!

El lucero se ha marchado
y el niño sigue dormido
mientras llega la mañana
soñando con angelitos.

Entre velas y faroles
muy cerquita de la cuna
una mula y una vaca
tienen cara de ternura.



Todos:
-¡Miren, miren, miren,
que estamos mirando
cómo su semblante
se está iluminando!

Estaba José y María
dando gracias a los Reyes,
que para adorar al niño
estaban allí presentes.

Eran tres los que vinieron,
uno era Baltasar,
el otro Melchor sería
y el que faltaba Gaspar.



Todos:
-¡Vaya, vaya, vaya,
vaya unos regalos,
oro de las minas
con incienso y mirra!

María:
- ¿Quieren vuestras majestades
unas pastas recién hechas
o les preparo algún guiso
para reparar sus fuerzas?



Los Reyes:
- No queremos molestarles,
sólo con haber venido
y también agradecerles,
nos damos por muy cumplidos.


Todos:
-¡Sepan, sepan, sepan,
que este nacimiento
no será olvidado
aunque pase el tiempo!.

Estos Reyes que han llegado
además son Reyes Magos
y han dicho que desde ahora
traerán muchos regalos.

No sólo para los peques
que también a los mayores
les ilusiona la ofrenda
que cada año les ponen.



Todos:
-¡Ande, ande, ande,
la Marimorena,
que los Reyes Magos
ya tienen faena!

Una oveja del rebaño
ha tenido un corderito
y los pastores ufanos
quieren también regalarlo.

Los pastores:
- No lo maten, les pedimos
a María y a José
para que vaya creciendo
al lado de su bebé.



Todos:
-¡Cuentan, cuentan, cuentan,
cuentan los pastores
que llevan al niño
en sus corazones.

Los angelitos del Cielo
no quieren irse por fuerza;
su misión ya se ha cumplido
pero se quedan sin fecha.

Quieren esperar noticias
que les den sus superiores
para ejercer de guardianes
y hacerlo con mil amores.



Todos:
-¡Dicen, dicen, dicen,
que los angelitos
también en el Cielo
cantan villancicos.

Este niño Jesucristo
será luego el Redentor
que ha de morir en la Cruz
y predicar Paz y Amor.

Los apóstoles amigos,
además de partidarios
siguieron sus enseñanzas
presenciando sus milagros.



Todos:
-¡Vean, vean, vean,
la Gloria del Cielo,
por todo el legado
de su Testamento.

Dos mil años han pasado
con la Religión Cristiana,
las Iglesias con sus ritos
lo recuerdan y lo ensalzan.

Otros años y otros días
Nochebuena y Navidad
que nos llenan de alegría
al poderlo celebrar.



Todos:
-¡Dale, dale, dale,
dale a la zambomba,
es la Fiesta Grande
de toda la Historia!

(Sólo leer)
Y colorín colorado,
este cuento es más que un cuento,
porque ocurrió de verdad
para poderlo contar.
El tiempo se hizo testigo
y sigue con su verdad
cantando por villancicos
caminos de eternidad.


Van Hove Softcon  Todos los derechos reservados. © Dativo Velasco